A bailar!

Hoy encontré a través de los típicos juegos de reenvio la película que estaba número uno en EEUU durante mi nacimiento:

1) PON EN GOOGLE: “List of (año que naciste) box office number-one films in the United States”. Revisa Wikipedia
2) Fíjate qué película era número uno la semana en que naciste.
3) Busca el trailer en youtube.
4) Publícala sin vergüenza en Facebook.

FOOTLOOSE!!!http://www.youtube.com/watch?v=FaaYU-lZ3ac

Siempre me han encantado los musicales en el cine, tienen mágia. Recuerdo de pequeño ver miles de veces a Travolta haciendo de adolescente repeinado.

Y viendo de nuevo a Travolta también me doy cuenta de nuevo que no es sólo la música en las películas lo que me gusta… lo más grande es el baile y la música! Crear un mundo donde todos bailemos y cantemos juntos, que alguna vez existió en pequeñas comunidades, y hoy añoramos.

Dancing at the movies!

 

Pero todo esto tiene su arte detrás, y su dificultad técnica, y para ilustrarlo un poco comparto este buenísimo artículo sobre musica diegética, extradiegética e híbrida: http://www.jotdown.es/2012/01/perfeccion-musica-diegetica-y-musica-extradiegetica/. Contiene además un muy interesante análisis sobre la película Black Swan de Darren Aronosfky con música de Clint Mansell.

“Podemos comprobar que, efectivamente, la música tiene un comportamiento extradiegético, al menos hasta el momento en que la escena cambia al ballet con el personaje de Natalie Portman bailando entre el principe Sigfrido y Von Rothbart y hasta el sacrificio final, en el que el original de Tchaikovsky “parece” sonar en el teatro donde se está representando.

De hecho, el Finale de El Lago de los Cisnes es la parte cumbre emocional de la obra, y desde una interpretación musical ejecuta uno de las articulaciones más propias del Romanticismo: repite el tema principal varias veces en el trágico tono original de SI menor, pero coincidiendo con los acontecimientos finales del ballet, lo cambia a un brillante SI Mayor (el homónimo directo de SI menor), que abraza el triunfo final del amor. Esto es: el sacrificio de los amantes coincide con las últimas exposiciones del tema en tono menor (orquestadas con majestuosidad), y es la muerte del malvado Von Rothbart y posterior ascenso de los espíritus de los amantes la que se subraya con el cambio al tono Mayor.

Esto pasa, al menos en el ballet original. Porque en la cinta de Aronofsky, la adaptación de Clint Mansell se ajusta a los acontecimientos fílmicos: el cambio a SI Mayor coincide con el ascenso de Natalie Portman al precipicio, puesto que la anterior repeticion grandiosa del tema principal en tono menor se correspondía con el momento en que se extrae la esquirla del espejo del vientre. El sacrificio tal y como se contempla en la película.

Es decir, que la música, durante todo el final del filme, aún pretendidamente diegética es totalmente externa, no se corresponde con lo que debería estar tocando la orquesta en ese momento. De nuevo, la falsedad evidente para que la emoción cinematográfica exista, para que la información que nos aporta sea válida para el espectador.”

Comparativa escena Finale con música de la ópera

Comparativa escena Finale con música de la película

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