Organizar el tiempo

Cualquiera de nosotros dice esta frase: “Me tengo que organizar el tiempo”. Y un día alguien se para a pensar, ¿como organizar el tiempo?. Agarramos siete pedazos de tiempo y decidimos cuál poner delante, cuál arriba y cuál detrás. Aún y cuándo el tiempo siempre pasa, siempre está presente, y es imposible de modificar (o no?). Pero la realidad es que los humanos organizamos el tiempo, en nuestro interior, y se refleja en el exterior. Nos modifica la rutina, la acción. Y también resulta que los científicos se han dado cuenta de que la concepción del tiempo no es universal para los sere humanos, difiere (algo que ya se sabía, siempre llegan un poco tarde, cosas del método científico).

“Los antropólogos, los filósofos, los neurocientíficos han postulado que éstas son intuiciones universales, y nosotros mismos las damos por ciertas, como algo que siempre ha estado allí”, dijo a Efe en conversación telefónica Rafael Núñez, del Departamento de Ciencia Cognitiva en la Universidad de California. “Y nosotros nos propusimos analizar esas hipótesis”, añadió Núñez, quien en 1983 obtuvo su maestría en psicología de la Universidad Católica de Chile, y su doctorado en 1992 de la Universidad de Friburgo, en Suiza.

El concepto de “correspondencia numérica” es el que permite, por ejemplo, que con sólo mirar la aguja en un dial sepamos que el tanque de gasolina del automóvil contiene tres cuartos, o la mitad de su capacidad de combustible. O que la barra verde que se extiende en la pantalla del ordenador nos indique qué proporción se va descargando de un programa o un documento. Es la intuición por la cual, si hay una marca 0 (cero) en un punto y a cierta distancia otra marca 10, tenemos la noción de que el 5 está en la mitad. “La idea de que estos conceptos son universales corresponde al pensamiento eurocentrista”, explicó Núñez.

Una investigación similar realizada años atrás en la Amazonia se ocupó de indígenas que tienen palabras específicas para uno, dos, tres, cuatro, pero más allá expresan las cantidades en “mucho”, “muchísimo”, “muchas veces mucho”. Aunque sí tienen números, los yupnos “no miden nada, no toman medidas para construir una casa por ejemplo”, dijo Núñez. “Juntan los elementos, las ramas, los troncos, y los van moldeando de acuerdo al terreno, a las circunstancias”. Los yupnos que conocen sus números, responden correctamente si se les indica que junten cinco naranjas, o siete naranjas. “Pero si se les presenta una vara con el número cero en un extremo y el 10 en el otro extremo, no tienen el concepto de que el tres debe estar cerca de la mitad entre el cero y el cinco”, dijo. “Tampoco miden el tiempo, no saben qué edad tienen porque no les interesa”, dijo Núñez. “Los niños son niños porque son niños, y luego van creciendo, y a alguna altura maduran y ya no son niños”.

La noción supuestamente universal del tiempo, añadió, es una en la cual se entiende que hay un pasado, un presente y un futuro, y esto se expresa “en un espacio egocéntrico: el pasado está detrás de nosotros y lo que está al frente es el futuro”. “Tenemos actividades motoras inconscientes, gestos, con los cuales indicamos que algo ocurrió en el pasado señalando con el pulgar hacia atrás sobre el hombro, y expresamos que algo ocurrirá haciendo gestos hacia adelante”, continuó. “Quisimos determinar si esto es cultural primero”, y en 2006 el equipo de Núñez hizo un estudio con aymarás en la región andina que comparten Chile, Bolivia y Perú. “Encontramos que para ellos existe el tiempo en espacio egocentrista… pero al revés: el pasado está al frente y el futuro detrás“, dijo. “Pero sigue siendo una forma egocéntrica del espacio, del tiempo y quisimos probar si es universal”.

“La sorpresa es que los yupnos espontáneamente organizan el tiempo fuera del cuerpo y lo relacionan con la inclinación del valle en el que habitan”, explicó Núñez. “Los yupnos tienen una construcción topográfica del tiempo, y términos para señalar que algo ocurrirá en un futuro cercano o más distante, señalando más arriba o no tan arriba en el valle”, explicó.

En mis viajes por Bolivia ya había escuchado esa concepción del tiempo en los pueblos andinos, donde el pasado está delante y el futuro detrás, dicen que es porque el pasado sabes como fué, lo puedes ver, todo lo que está en tu campo de visión es pasado. Sin embargo el futuro está detrás, porque no sabemos como será, está oculto, como aquello que nos llega por la espada. Tiene mucha lógica, ¿verdad?

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