Nutrición pránica

Nutrición práctica / Ayuno

Hay que hacer una diferenciación importante entre nutrición pránica y ayuno. En el ayuno te vas nutriendo con las pequeñas reservas que tienes acumuladas, y si continúas hasta que se terminen, desfalleces y mueres. El ayuno más largo posible es de cuatro meses. El ayuno obedece a una visión dualista, en la que por una parte estás tú, y por la otra el Universo. En cambio, en el caso de la nutrición pránica desarrollamos una conciencia de unidad con el Universo, del cual captamos el prana, y lo llevamos al organismo. Se trata realmente de una nutrición; así pues, se puede asumir durante tanto tiempo como se quiera, incluso indefinidamente. Para acceder a la nutrición pránica no hay que decir al cuerpo “a partir de tal fecha dejaré de comer”, sino decirle: “A partir de tal fecha me nutriré de prana”. Este decreto es muy importante; va a permitir una reprogramación de las células.

¿Qué es el prana?

La palabra ‘prana viene de la tradición hindú, de los textos Vedas. A menudo se asocia con la respiración porque en el hatha yoga se enseña el pranayama, que son ejercicios de respiración que permiten captar el prana. Pero hay que comprender que el prana no está únicamente en el aire; está también en el agua, e incluso existe un sutil prana material. El prana, para mí, es la energía de la vida; la energía que, de una pequeña semilla, hace un árbol de 15 metros de altura. Es la potencia infinita del Universo. Está presente en todo lo que existe, y podemos captarlo directamente a través de todos los sentidos de la percepción, no solamente por la respiración.

Si captamos el prana por los órganos de la percepción, todo lo que va venir a nosotros nos va a nutrir. Finalmente va a ser nuestra aura, nuestro campo energético, el que va a nutrirnos: si escuchamos un buen fragmento de música, nos nutrimos; si estamos enamorados, nos nutrimos; si miramos un bello paisaje, nos nutrimos; si estamos en un lugar muy potente a nivel energético, nos nutrimos; si sentimos la energía de la tierra, del espacio, de las estrellas, del Sol, de la Luna, nos nutrimos. El aura entera se llena de prana con todo esto, y nos nutre las 24 horas del día. Entonces ya no hay que hacer nada para nutrirse; el cuerpo tomará, por sí mismo, aquello de lo que tenga necesidad.

¿Para quién es esta forma de nutrición?

La respuesta es: para cualquiera que lo sienta; no hace falta ser alguien ‘espiritual’. El nuevo nivel vibratorio del planeta ha permitido que todo el mundo pueda acceder a la nutrición pránica. Para dar el paso basta con asumir que es posible. Cada vez hay más gente que llega a la nutrición pránica, desde horizontes completamente diferentes, y cada vez de un modo más fácil. Y cuanto más fácil es, más gente hay que empieza.

Lo que me interesa de la nutrición pránica es cómo trascender mis límites: los límites físicos, emocionales, mentales y espirituales. Hay que estar listo para ser un pionero. Quien opta por esta forma de nutrición se adentra en un continente inexplorado; no hay mapas trazados. En el mundo, actualmente y desde hace varios años, somos unas 30.000 ó 40.000 personas las que gozamos de esta experiencia.

Esta información es parte de una entrevista a Henri Monfort en la revista Athanor

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