Levitar o porqué suceden los milagros

En las tradiciones espirituales de todo el mundo siempre hay gran cantidad de historias sobre personas que son capaces de realizar milagros. Sin embargo en la espiritualidad de hoy en día en occidente, que me atrevería a decir que ya no es católica dominante (como práctica espiritual, no como religión), se tiene bastante negada la posibilidad o existencia de los milagros. Sin embargo se cree cada vez más en que cada uno de nosotros crea su realidad a través de su conciencia y de sus pensamientos, palabras y acciones. Y una cosa está muy relacionada con la otra. Esta negación de los milagros seguramente también está relacionado con el desengaño con la iglesia y sus manipulaciones, pero una cosa no debe confundirse con la otra. Igual que no deben ser confundidas las historias arquetípicas y los mitos con historias verídicas, si no como símbolos al interior y al todo, igualmente no es necesario dejar de creer en los milagros por haber separado espiritualidad de religión. Es algo necesario.

Hoy tuve la revelación de cómo suceden los milagros. Han sucedido muchos en mi vida, pero sin yo saber cuál fue la situación o estado de conciencia que los produjo. Si creemos en que nosotros creamos nuestra realidad es muy simple ver como pueden llegar a suceder los milagros. Los milagros normalmente son situaciones muy fuera de lo común pero posibles a nivel científico, a nivel cuántico por ejemplo. Eso significa que son situaciones que son posibles pero nunca suceden por algo que desde la ciencia no se sabe bien lo que es. Y la misma ciencia se responde al descubrir el efecto observador, en el que afirma que una partícula está creando varias realidades simultáneas, todas las posibles, hasta que aparece un observador que determina una. Lo que podemos entender ahí es que es totalmente posible que yo pueda levitar. Físicamente no es nada increíble. La tierra es redonda, es este momento yo podría estar boca abajo. De hecho lo estoy. Y del otro lado también. Según como se mire. Porque al ser redonda no hay arriba ni abajo. Como una pelota de fútbol. Entonces lo único que nos mantiene pegados a la tierra es el magnetismo. Como dos imanes que se juntan. Y con mucha fuerza. Prueba a dejarte caer contra el suelo para probar la fuerza del imán. Pero tan fácil es que dos imanes se separen, simplemente hay que girarle el magnetismo. Igual tendríamos que hacer nosotros, girar el magnetismo de nuestro cuerpo, y flotaríamos. Y si realmente puedo crear mi realidad esto puedo lograrlo. Lo único es que tengo que ser capaz de observar esa posibilidad. De creer que pueda ser verdad. Pero sin intentar ir a observarla, porque no existe dentro de mis posibilidades, entonces lo que observe siempre será algo conocido. Hay entra el truco final de esto, tengo que entrar al terreno de todas las posibilidades, al terreno cuántico, al terreno pránico. Y ese terreno es el ahora, es la observación sin juicio y con atención del ahora, sin pensamiento, sólo observación conciente. En ese momento yo no elijo, simplemente observo, y abro la percepción para poder observar cualquier cosa que suceda. Y puedo acceder a la posibilidad de girar mi magnetismo si esta aparece, de cualquier forma que pueda aparecer, como pensamiento, sensación, oración, visualización o todas juntas. Así suceden los milagros, en el presente.

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