Deseo e intención – Atracción y repulsión

Lo primero que me surge es la confusión creada en la lengua castellana por los distintos significados de la palabra Deseo.

– Deseo como intención, como elección de lo que queremos atraer a nuestra vida o modificar en nuestro Ser, lo que queremos crear en este momento: Te deseo buen día, te deseo la Paz, deseo abrir el corazón, deseo serenar la mente. Es plantar una semilla para que crezca, sin la necesidad de que las cosas sucedan como nosotros queremos, sin crear una dependencia o una necesidad.

– Deseo como proyección, poner afuera o en el momento futuro una situación que será mejor para el Yo que la actual. Necesita de tiempo y de comparación.

Según el diccionario de Wordreference:

  1. tr. Querer o aspirar a algo con vehemencia y anhelo:
    siempre deseó que sus padres le compraran una casa.
  2. Sentir atracción sexual:
    le deseaba con todo su cuerpo.
  3. dejar mucho que desear loc. Defraudar, ser inferior a las expectativas:
    esta película deja mucho que desear.
  4. vérselas y deseárselas loc. Tener dificultad y requerir esfuerzo lo que se desea:
    me las veo y me las deseo para comprar el piso.

Las órbitas

Es importante sentir la diferencia interna entre deseo y atracción, eso nos puede ayudar muchísimo a conectar con el presente. Poniendo como ejemplo las órbitas creo que se entiende muy bien. Imaginemos que somos un planeta flotando en el espacio. Un cuerpo celeste. Ese planeta está totalmente entregado a la gravedad, a la interacción energética con la red universal de campos gravitatorios que crean el movimiento.

Es un instante de ese movimiento somos atraídos hacia un planeta vecino por la cercanía de nuestras órbitas. Sentimos esa atracción. Crear un deseo en ese momento sería proyectar esa atracción como una idea de futuro, de encuentro con ese otro planeta, de acercamiento, de ir hacia. Si nos identificamos con esa idea mental estaremos creando una dirección propia, una intención, que es imposible saber si coincidirá con el siguiente movimiento de la órbita. Quizás en ese mismo orbitar, unos instantes después, aparece otra energía gravitacional de una estrella más grande que crea una atracción que equilibra mi movimiento hacia un intermedio entre ambas. Si el planeta estuviera condicionado por su deseo de encontrarse o continuar cerca del otro planeta estaría creando una resistencia interna a continuar por la órbita.

Estar en el presente, la aceptación, tiene ese estado de conexión con las energías del momento. Sentir en cada momento las energías que transitan a través de mi, y las órbitas que se crea con mi movimiento, sin identificarse con la atracción o repulsión de ese instante.

Para no perdernos en esa danza universal, es importante estar centrados, conectados al centro de nuestra órbita, a nuestro sol interno.

Double-torus

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