No hay dos sin Tres

cada abrazo se ciñe
tal como se abre una flor:
singular y único
humilde e incomparable
precioso y efímero
perfecto y asimétrico
recíproco y desigual
en gratitud y eterna ofrenda

no hay dos sin tres
no hay amantes sin Amor

hqdefault

Anuncios

Invocación

Invoco un Canto escondido en la canción
Invoco y llamo al Sentido que precede a la palabra

Convoco desde lo más hondo de la memoria de mi sangre
a toda la sangre que pobló este mundo…

Que alimentó todo lo parido en el piélago uterino
que brotó mansa de las vulvas de mujer
que fue ofrecida a las garras y a las bocas
y derramada en los altares,
antiguas naves siderales
esculpidas en la piedra,
buscando con torpeza
un camino de retorno al fuego primordial

Llamo a la sangre quieta y pacífica
abandonada por su céfiro
que se secó olvidada en las arterias
y también invoco al testimonio vivo
de la sangre loca que abandonó el cause de su río
en la metáfora del extravío interno
que los hombres juegan sobre los valles
los unos contra los otros
y cada uno contra sí mismo
intentando demoler, a fuerza de golpes y de balas
todo aquello que los destruye desde dentro

Invoco todas las lágrimas
y todos los ojos que se abrieron
y que dieron forma a mis dos ojos
en el afán cósmico del devenir hacia la forma

Evoco al color que surgió en la Consciencia
desde la primera visión
en la que el Universo se miró a sí mismo
y muerto de miedo, se asombró

Conjuro a todo ese cause
enorme y bravo, a cualquier escala
que empujó desde dentro de los huevos y las semillas,
desde dentro del primer fuego cósmico
y brotó luz hecha forma
hecha pétalos y brazos, galaxias y mitos…

Invoco a la danza etérea que da ritmo al Tiempo
a la fuerza inescrutable que imanta las constelaciones
Convoco a la memoria épica de este gran viaje aéreo
que nos trajo a los pies de nuestro propio Misterio

Humano, hombre o mujer…
hijo joven, coronado de estrellas….
todo el Universo gira para verte Nacer
todo vibra para que lo mires y lo nombres
todo existe para que exista en ti…

Mujer, hombre, hijos de la cópula mas tierna
entre el vacío y lo creado
entre el Tiempo hambriento
y la siempre abundante eternidad

Nosotros, cada uno, obsequiados ricamente
acariciados y perfumados, en la cuna más preciosa
en el instante más hermoso de la epopeya sideral
invoco nuestra Memoria, al borde de nuestro abismo

Mujeres y hombres, invoco un Gran Silencio
una oportunidad, un gesto
un despertar que clama desde dentro
la chispa de un fuego que ilumina si quemar

Mujer, u hombre…
te llamo, te nombro
te busco para encontrarme
para verme en tus ojos

Te invoco a la Vida
para existir…

qué-es-el-big-bang-e1462614468296

Conversaciones de un solo significado

No se cómo describir la profundidad de las sensaciones de esas conversaciones

en las que se habla de cualquier cosa sin importar lo que se cuenta.

En las que lo único que cuenta es el contacto sutil,

el intercambio de sonidos aleatorios como excusa para volvernos a sentir.

Esas conversaciones, en las que no hay contenido que tenga significado.

En las que todas las palabras están escritas sobre el agua.

Esas conversaciones en las que se diga lo que se diga, todo dice lo mismo:

Te amo.

Nadie escucha el silencio

El silencio, ¿quién sabe lo que es?

¿Existe el silencio? Parece no existir, hasta en el lugar más silencioso uno llega a escuchar los latidos de su corazón. Y sin embargo todo sonido nace del silencio.

¿Dónde se encuentra el silencio? ¿Quién escucha el silencio? ¿Se puede escuchar el silencio? ¿O acaso es el silencio el que escucha?

¿Quién escucha? La mente comenta sobre lo que escucha, por lo tanto la mente escucha sonidos. ¿Pero quién escucha también a la mente? Con sus palabras y conversaciones. ¿Quién escucha a la voz de la cabeza?

Y eso que escucha a la mente es capaz también de discernir la veracidad de los pensamientos. Y hasta su intención. ¿Quién es ese que puede ver las intenciones ocultas de la mente aún cuando la mente no las dice?

No es alguien. Es nadie. Pero escucha.