La voz de Tara – Wen Taqqa

Llamando a los abuelos, la memoria de los antiguos despertando en lo nuevo.

La Voz de Tara en Wen Taqqa: Ritual mágico de los antepasados aborígenes canarios, el mundo mágico – religioso, las harimaguadas, el faycán, el resonar del bucio, las pintaderas, las liturgias mágicas, Bentayga…

¿Cómo se dice ‘Te amo’ en tu lengua indígena?

Una pregunta simple hecha por las redes: ¿Cómo se dice ‘Te amo’ en tu lengua indígena?

Aquí el video con el resultado de las respuestas, un proyecto colaborativo organizado por Los 1491s .

Hermoso. Que viva la diversidad.

En el Tamazight, la lengua de mis antepasados de las Islas Canarias (conocidos como Guanches) se decía:

Righ kai dagh ul-inu = te amo en todo mi corazón

Aquí un curso básico de Tamazight online http://elguanche.info/tamazgha/cursotamazight.htm

Orgullosos de ser Guanches

Ella es licenciada en Biología. Él, arqueólogo. Pero a los grancanarios Eva Betancor y Jonathan Santana no les une solamente su pasión por las ciencia y la investigación: tres caracteres (U6b1), que en genética determinan algo así como el código de barras de los primeros pobladores canarios –haplotipo se le denomina–, les convierte en herederos de la carga genética que poseían los primigenios isleños. Actualmente, sólo un 30 por ciento de la población canaria lo posee y esta pareja, entre risas, no ocultaba esta semana, en Las Palmas de Gran Canaria, su satisfacción y orgullo por formar parte de esos “antepasados” del siglo XXI.

“A veces, con mis amigos y compañeros de profesión nos reímos mucho porque me llaman entre ellos el primitivo”, explica Santana Cabrera, de 27 años, que junto a Eva Betancor Hernández forma parte del banco de datos elaborado por los autores de la investigación genética multidisciplinar que confirma a los bereberes como los primeros pobladores del Archipiélago canario.

Eva es natural de Arucas, en Gran Canaria, y hereda el haplotipo U6b1 de la rama femenina de su familia, que es la que se ha estudiado gracias al análisis mitocondrial de su ADN. “Me enteré de la noticia este verano”, cuenta, “pero me falta saber ahora si también tengo esa herencia genética por parte de padre”, dice esta científica de la Universidad de Las Palmas de Gran Canaria (Ulpgc).

Jonathan Santana sí tiene claro ya que, por la rama paterna, su herencia genética es nórdica. Sin embargo, revela que el haplotipo heredado de su madre es, si cabe, más especial que el de la mayoría.

“Se trata del U6b1, que es la variante más pura de los haplotipos aborígenes existentes en la actual población de Canarias”. Su progenitora, su abuela y su bisabuela proceden de Lanzarote, “pero sería muy aventurado decir que mi haplotipo es endémico de aquella Isla porque los traslados masivos fueron frecuentes durante los siglos de ocupación castellana”, añade.

Sorpresa. El joven arqueólogo se encontraba en Siria, trabajando en un yacimiento, cuando recibió un correo electrónico del investigador de la Universidad de La Laguna (ULL) Vicente Martínez Cabrera para darle la noticia. “Recuerdo que estaba en un cíber y di un grito de alegría. Desde pequeño”, afirma Jonathan quien añade que “me ha interesado mucho el mundo de nuestros antepasados y me emocionó un montón formar parte de esa historia”.

Otro detalle que señala también hacia el antiquísimo linaje canario de ambos son sus apellidos. Sobre todo los de Eva. “Los Betancor, que fue como se castellanizó a los Bethencourt, están en las Islas desde 1403, y el apellido Hernández es de los más antiguos de Canarias”, explica Jonathan Santana a una encantada y amable Eva que, por su condición de mujer, podrá transmitir su haplotipo U6b1. En cambio, Jonathan Santana, como hombre que es, sólo podrá transmitir su ilusión y pasión.

Los otros ´300´: de los Montes Atlas a Canarias

Los expertos que han venido investigando la procedencia de los pobladores prehispánicos de Canarias, con el concurso de diferentes estudios sobre la industria lítica, la cerámica, la actividad cinegética, los ritos y mitos, la epigrafía, las fuentes antiguas, las crónicas de la conquista y otros vestigios sostienen que la procedencia de esos primeros moradores del Archipiélago se encuadraría en el norte de África, entre el sistema montañoso del Atlas y el actual Túnez. Pero lo que ahora ha estudiado y publicado un equipo de investigadores de la ULL, del Instituto de Patologia e Imunologia Molecular da Universidade do Porto (Portugal) y del IML de la Universidad de Santiago de Compostela es el rastro del cromosoma Y de los aborígenes canarios en la población actual de las Islas.

Rosa Fregel, la principal autora de este estudio, señaló ayer a La Opinión de Tenerife que “se tomaron, en principio 300 muestras dentales de aborígenes canarios y se analizaron. Y, curiosamente, otras 300 personas se prestaron para cotejar su ADN con el de las muestras. El único requisito era que sus antecesores conocidos hubieran nacido en la misma Isla.”

Los resultados tras el análisis del marcador genético U6b1, exclusivo en la población canaria, demuestra que los linajes maternos aborígenes han sobrevivido, con un ligero descenso, mientras que los paternos han disminuido de forma progresiva para ser reemplazados por linajes ibéricos.

El estudio demuestra que la mayoría de los varones aborígenes no desaparecieron con la conquista, sino que fueron discriminados y desplazados por los conquistadores, algo que parece que no ocurrió con las mujeres, que sí fueron aceptadas por los europeos asentados.

 

orgullosos de ser guanches

Artículo del año 2009 y que publicó el periódico “la opinión de Tenerife” el viernes 29 de octubre.
Noticia completa:
http://www.laopinion.es/sociedad/2009/10/23/orgullosos-bereberes/250664.html

Astronomía guanche: quince de agosto, inicio del calendario lunar

El próximo quince de agosto los canarios de ahora, como los de antes, llegamos a una importante fecha astronómica. Una fecha señalada por los pueblos originarios de Canarias como clave en la elaboración de calendarios, util en las predicciones meteorológicas y por lo tanto imprescindible para planificar las cosechas, tanto la siembra como la recolección. Alinearnos con esta fecha extiende también la conexión con nuestra historia y el reconocimiento al avanzado desarrollo científico-tecnológico de nuestros antepasados.

Esta utilísima aplicación agrícola de los conocimientos astro-meteorológicos dio lugar a la festiva denominación de “Beñesmén” o fiesta de las cosechas, del quince de agosto. Después de la conquista de las islas esta fecha clave fue superpuesta por una celebración cristiana, como hacían en todas sus conquistas los españoles de esa época, quedando el quince de agosto como la festividad de la Virgen de Candelaria. Esta celebración tiene lugar en los municipios canarios de Candelaria y Chipude.

Esta situación se repite en varios momentos claves del ciclo anual. Por ejemplo, la primera luna llena de la primavera, que desestabiliza mucho la atmósfera ocasionando importantes precipitaciones, información que utilizan nuestros agricultores en sus faenas, es otra fiesta astronómica ancestral, que la iglesia católica utiliza para conmemorar la semana santa, que se traduce en que un año este hecho ocurre en marzo, otro en abril, etc., dependiendo de cuando coincida el plenilunio. Ese es el motivo por el cual en Semana Santa siempre hay luna llena. Otro lamentable ejemplo lo tenemos en Navidad o fiesta científica taimen ancestral en la que se celebra, con estrella o cometa incluido, el solsticio de invierno o día más corto del calendario solar.

El “Beñesmén”, también fue corroborado por las investigaciones del profesor doctor José Barrios del Departamento de Análisis Matemático de la Universidad de La Laguna. Según sus investigaciones las celebraciones del quince de agosto tienen por objeto marcar el inicio del año lunar guanche a partir de la aparición en el horizonte de la estrella Canopo, la segunda más brillante del firmamento. El orto heliaco de Canopo, o sea, su primera aparición en el horizonte después de su periodo de invisibilidad, tiene lugar a mediados del mes de agosto, lo que utilizaron nuestros antepasados para indicar la primera luna del calendario de doce lunaciones, sincronizando el calendario lunar con el ciclo de las estaciones.

Desde hace algunos años se conmemora el día de “La Candelaria” el 2 de febrero, festivo por ejemplo en la isla de Chinet (Tenerife). Justo un día después, el 3 de febrero, se conmemora San Blas en la Gomera, festividades que, según el doctor Barrios, también estarían relacionadas con la aparición de la estrella Canopo tras la puesta del sol, acontecimiento que tiene lugar a finales de enero y principios de febrero, celebraciones documentadas igualmente en Chinet por el cronista Espinosa, que narra como en 1497 los colonizadores asentados en La Laguna se dirigieron a Candelaria para retener a los esclavos guanches ausentados de la ciudad lagunera. El calendario científico debe incluir la ancestral festividad del 2 de febrero, además del primer plenilunio de la primavera y los solsticios de verano (año nuevo solar guanche) y de invierno.

El quince de agosto los guanches de hoy y todas las personas respetuosas con nuestra cultura y tradiciones celebraremos una de las manifestaciones más multitudinarias y arraigadas en nuestro pueblo, tanto en Chinet (una vez más abarrotando los numerosos senderos que atraviesan nuestros montes) como en la Gomera y en el resto del archipiélago, mirando al sur en el horizonte del atardecer, reviviendo la mágica aparición de Canopo y con ella el mágico calendario lunar guanche.

CUEVA PINTADA DE GALDAR, CALENDARIO SOLILUNAR GUANCHE

Sometisteis el cuerpo; jamás someteréis el espíritu.

“SEPA VUESTRA majestad que, si me dirijo a vos es debido a la extrema necesidad de comunicar a vuestra majestad cuán maltrecho se halla mi ánimo en estas tierras por causa de unos ojos; aquellos en los que, empiezo a creer que por voluntad del cielo, pude contemplar el horror que sembramos al atravesar con la espada y la cruz este paraíso al que creíamos dexado de la mano de nuestro Señor.

Cuán equivocados estábamos. Hemos combatido contra una raza noble hasta desposeerla del suelo que le pertenecía, y vive Dios que jamás había visto pasión semejante al defender la vida y la tierra. Por eso, majestad, me pregunto, y os pregunto a vos, si de veras era voluntad del Altísimo llegarnos aquí, pues aquellos ojos dexaron en mí un dolor que me desgarra desde entonces día tras día. Le decían Beneharo. Nos fizo frente en la segunda batalla de Acentejo y, aún saliendo vencido, juntó a tantos otra vez que, en la llanura de Aguere, los nuestros casi no hallan victoria ante sus huestes armadas con piedras y palos. Cuando nada tenía ya que facer y con numerosas bajas entre los suyos, se abrió paso y, no sé cómo, llegó a mí. Me sujetó con fuerza descomunal y me sostuvo en el aire a varios palmos del suelo mirándome con furia. Y entonces los vi. Todo el sufrimiento de este mundo se hallaba en aquellos ojos. Luego me soltó y caí al suelo. Tomó una piedra y la alzó preso de un llanto terrible; temí por mi vida mas, en lugar de estrellarla contra mi cabeza, la arrojó lejos y echó a correr profiriendo gritos.

Meses después supe que vieron su cuerpo despeñado por donde dicen Anambro. Desde entonces no he podido olvidallo. Me pregunto cómo podré vivir el resto de mis días; cómo los podrá vivir vuestra majestad. Pero sobre todo, me pregunto qué juicio nos espera a vos y a mí del Altísimo por haber infligido a este pueblo tanto dolor”.

Estas palabras, majestad, fueron escritas por Don Alonso Fernández de Lugo. Nunca llegaron a manos de la Reina Isabel porque Don Alonso prefirió olvidar. Le serví durante sus últimos años de vida sin que él supiera quién soy. A menudo lo hallé delirando en fiebres y siempre repitiendo angustiosamente ese mismo nombre: Beneharo. Muerto ya y ordenándoseme quemar sus escritos, he conocido esta carta. Ahí la tenéis, majestad, para que tampoco olvidéis vos jamás a mi pueblo que, pese a vuestra madre, a vuestra majestad y a cuantos hoy nos oprimen en nuestra propia tierra, pervivirá eternamente en nuestra sangre. Sometisteis el cuerpo; jamás someteréis el espíritu.
Tenerife. En el año de mil quinientos veinte y cinco.
Firmado: Benamer, llamado Pedro Bencomo Hernández, hijo de Ruymán y Guacimara. Nieto de Beneharo.
Juan Bosco