¿Quieres saber si tu banco invierte tu dinero en armas? Aquí lo puedes ver

El dinero es energía de materialización rápida. En segundos podemos convertir nuestro dinero en casi cualquier cosa: comida, tecnología, viajes, objetos, casas… Y allá donde invertimos nuestro dinero estamos dando nuestra energía, apoyando a esa empresa o a ese estilo de vida, potenciándolo e incrementándolo. Hoy en día con uso del dinero para casi todo es muy importante tomar conciencia de esto. ¿Que estás eligiendo ayudar?

Por ejemplo en algo tan básico como la comida, si le compras a una gran cadena de supermercados es muy probable que estés ayudando a el trabajo esclavo al otro lado del mundo donde aprovechan para pagar una miseria a los agricultores y fomentar el monocultivo, el uso de agroquímicos y el comercio injusto. Si le compras a un agricultor local estarás seguramente fomentando otras cosas, el desarrollo de la agricultura en tu zona, el pago bien remunerado. Si le compras a un agricultor ecológico pues también estarás ayudando a que se cuide la tierra donde vives.

Pero además de todo esto, también hoy en día estamos ayudando a determinadas situaciones globales por el simple hecho de poner nuestro dinero en un banco. ¿Quieres saber en qué invierte tu dinero tu banco?

El Centro de Estudios para la Paz (Centre d’Estudis per la Pau) publica una base de datos de acceso libre donde puedes acceder a esta información, como ellos mismos explican:

“En este apartado presentamos datos relativos a la financiación de empresas de armas entre 2011 y 2016 por parte de 72 entidades financieras identificadas como Banca Armada, entre las que se encuentran los principales bancos españoles y extranjeros que operan en el Estado Español, grandes empresas aseguradoras y algunas empresas e instituciones públicas. El concepto de Banca Armada se refiere a todas las entidades financieras que participan en el negocio armamentístico mediante uno o varios tipos de financiación, que se desglosan en esta base de datos en 3 categorías: la emisión de bonos y pagarés; la concesión de créditos a las empresas de armas; fondos de inversiones, acciones y bonos en empresas de armamento.”

Para acceder entra a http://www.centredelas.org/es/base-de-datos/industria-militar/buscador-de-banca-armada

Anuncios

Lo que todavía no entendí

Me preocupo por alguien porque quiero su bien, no quiero que le pase algo malo, no quiero que le pase lo que le está pasando.

¿Qué trae esa preocupación? Que me sienta estresado o que me planteé como ayudar o cuál es el problema. Eso termina generando un estado contraído en mi, que luego en mi relación con la otra persona genera un desajuste, una tensión o un conflicto

Me preocupo por alguien porque quiero su bien, y en el momento del intercambio presente eso genera conflicto en mi. Lo que todavía no entendí es que el mayor bien que puedo hacerle a cualquier ser es estar en paz conmigo mismo.

No buscar el resultado o la causa en lo que estoy haciendo, sino disfrutar el proceso.

En 42 minutos consigue una silla de ruedas para su madre a través de facebook

EN 42 MINUTOS CONSIGUE UNA SILLA DE RUEDAS PARA SU MADRE A TRAVÉS DE FACEBOOK!

Me emociona ver esto al entrar en el facebook, un ejemplo de lo que sucede cuando nos abrimos a pedir y compartir, usando las herramientas de las redes para ayudarnos y que los recursos lleguen a quienes los necesitan usar ahora. Gracias!!

10606281_939103102771507_3339133704633576384_n

Reglas del Guerrero de Luz

Dos reglas básicas del Guerrero de Luz:

– Al enemigo no hay que derrotarlo, hay que convertirlo en aliado
– El enemigo nunca está fuera

Esto es algo que se practica mucho en la cultura Zen con la entrega al servicio. Limpiar una casa con disfrute, con entrega, sabiendo que estás haciendo un mundo mejor. Eso destruye el ego. Y después de una pequeña lucha, contra ti mismo y tus razones mentales tan convincentes, el ego, el “enemigo”, no sale derrotado, si no que se convierte en aliado. En amigo. En ayuda.

Esa “lucha” es una metáfora de una transformación de conciencia, que también se podría describir como el descubrimiento de que nunca hubo ningún enemigo, ni fuera ni dentro. Por eso lo de convertirlo en aliado. Porque siempre lo fue. No es convertirlo sino aceptarlo, aceptar que siempre fuimos hermanos. Aceptar que nos olvidamos y estamos recordando.

Trabajador de Luz y Sanación Espiritual

¿Quieres ser un trabajador de luz? Ayudar a la sanación espiritual de las personas, del mundo. A lo mejor este texto te puede ayudar:

Ustedes a menudo se preguntan de qué se trata realmente el trabajo de luz. ¿Qué significa esparcir luz u ofrecer sanación a otras personas? Esa es la pregunta que me gustaría tratar hoy. Primero que todo, necesitamos echar una mirada más cercana a la relación entre las personas cuando uno está ayudando a otro. Quisiera señalar que algo extraño sucede con la distinción entre salud y enfermedad, o entre entero y quebrado, como se usa en vuestra sociedad. Cuando ustedes van al doctor porque tienen un problema médico, ustedes son una “persona enferma en necesidad de tratamiento”. Se supone que los doctores saben algo que ustedes no saben. Ellos son los expertos y ustedes fácilmente llegan a sentir que vuestra salud está en sus manos. No es muy diferente cuando sufren de problemas mentales o emocionales. Si las personas ven a un terapeuta, psicólogo o sanador, ellos silenciosamente presuponen que estos expertos tienen algún conocimiento o habilidad superior lo cual puede ayudarlos a resolver sus asuntos. Por el mismo modo en la que la relación entre paciente y doctor o cliente y terapeuta es definida, algo sucede en la propia percepción de ambas partes involucradas.

Al enmarcar esta relación en términos de uno teniendo más conocimiento y perspicacia que el otro, se sugiere que el cliente necesita al terapeuta/sanador/doctor para recibir algo que ellos mismos carecen y que no pueden darse a sí mismos. Se asume que el terapeuta está sano y entero, y ofrece luz y sanación al que está enfermo/o quebrado. Desde este punto de vista, el terapeuta o sanador está delante del paciente, y está en posesión de algo que ellos entregan al que está careciendo de este conocimiento o habilidad.

Desde una perspectiva espiritual, este punto de vista es falso y distorsionado. Esto ya mismo los hace comenzar con el pie equivocado. Sin embargo está profundamente engranado en vuestra sociedad, tanto en el cuidado de la salud física como mental. Fíjense cuán fácil es sentirse más pequeño que la persona a la que están visitando por un consejo médico o espiritual. Ustedes son los que tienen el problema; ellos son los que tienen la solución. Es una trampa tan común para las personas que diariamente ayudan a otros identificarse mucho con su rol de asistente, que ellos no pueden soltar ese rol. Ellos se definen a sí mismos con eso y esto los vuelve dependientes de sus clientes o pacientes, tanto como para la otra parte. El cliente puede sentir que necesita al asistente para curarse o sanarse, pero el asistente necesita al cliente también para sostener su imagen de ser el asistente: la persona inteligente y más grande que desea compartir sus logros con el que está en necesidad. Es fácil ahora que surjan relaciones desequilibradas, las cuales se centran en torno al poder y la dependencia.

El trabajo de luz es algo muy diferente. Para comprender de qué se trata realmente el trabajo de luz o la sanación espiritual, ustedes necesitan liberarse de la imagen tradicional de “terapeuta ayudando al cliente” o “doctor curando al paciente”. Ustedes necesitan soltar la verdadera idea de que ayudar tiene que ver con dar algo a algún otro. La verdadera idea de que la otra persona está careciendo de algo es perjudicial para su proceso de sanación. La verdad es que el único modo de ayudar a alguien es volverlos a ellos conscientes de su propio poder y habilidad para sanarse a ellos mismos. Es la marca de un buen maestro que ellos se hacen pequeños en lugar de grandes. Los verdaderos maestros los invitan a recuperar vuestro poder interior y ellos no compran la sugerencia de que ustedes son pequeños, necesitados y dependientes de alguien más. Los verdaderos maestros nunca se presentan como autoridades. Es algo tonto hacer eso. El verdadero don de un sanador es volver a la otra persona consciente de su propia autoridad interior, el hecho de que ellos son una chispa de Dios y que tienen disponible todo el conocimiento que necesitan.

La verdadera sanación es muy simple. No requiere métodos o conocimientos elaborados. Aquí estoy hablando de sanación para el alma. Por supuesto que los problemas físicos pueden necesitar ser atendidos por un experto médico que tiene habilidades y conocimientos muy específicos. Sin embargo la sanación que afecta al alma es muy simple. Si ustedes van al centro raíz de los problemas mentales así también como físicos en las personas, de algún modo encontrarán la creencia de que ellos se sienten ineficaces, indignos, desagradables, solos y fracasados.

La causa raíz es que esas personas se sienten desconectadas de su verdadero ser, la chispa de luz divina que ellos realmente son. Ofrecer sanación a las personas es abrir su recuerdo del Hogar, recordarles su perfecta belleza, fuerza e inocencia.

Toda la sanación espiritual viene desde adentro. Como un trabajador de la luz ustedes no están sanando a nadie. Ustedes están creando el espacio de apertura, de estar sin juzgar, lo cual invita a la otra persona a mirarse con apertura y compasión. En lugar de tratar de resolver algún problema por fuera, ustedes se están conectando con el alma de la otra persona y están sosteniendo para ellos una visión de confianza y claridad. Este es el modo de obrar del trabajador de la luz. Ustedes están intentando devolverle a la otra persona su grandeza, en lugar de enfocarse en su pequeñez. Trabajar con alguien a nivel del alma significa que ustedes le muestran su responsabilidad por su propia vida. Debido a que ustedes hacen esto amorosamente y sin juzgar, esta responsabilidad no se sentirá como una carga. Se sentirá habilitante y liberador tomar responsabilidad. Al creer realmente en los poderes creativos de la otra persona, ustedes le reflejan su propia fuerza a través de vuestros ojos y palabras. Al enfocarse en lo que es completo e inmaculado en ellos, ustedes lo refuerzan.

Sólo pueden hacerlo así si ustedes realmente lo creen. Si en algún nivel ustedes dudan de que ellos puedan hacerlo, ustedes afirman su sensación de debilidad en lugar de invocar su fuerza. Son más poderosos como sanadores si ustedes confían completamente en la habilidad de la otra persona para resolver los problemas y liberar cualquier idea que ellos tengan de ser dependientes de ustedes. Muchos de ustedes sienten que devolver la responsabilidad a la gente de esta manera significa abandonarlos o decirles que resuelvan el asunto ellos mismos. Sin embargo, soltar todas las ataduras de dependencia no significa que ustedes ya no están ahí para ellos. Ustedes aún están ahí, sosteniendo su fe en su verdadera fuerza y poder interior, alentándolos a ir más allá de sus limitaciones autoimpuestas y ser todo lo que ellos pueden ser. Será elección de ellos qué hacer con el espacio de sanación que ustedes ofrecen.

Yo sé que muchos de ustedes pasan por un mal momento cuando ven sufrir a otras personas, especialmente si son seres queridos. Puede parecer imposible parar de “ayudarlos”, soltar y poner vuestra energía en otro lugar. Pero, por favor tómense un momento y consideren si realmente los están ayudando al mantenerse agarrados. Si ellos son dependientes de vuestra energía de bondad y apoyo para sentirse bien, ¿cómo harán para enfrentar su propia falta de bondad y apoyo hacia ellos mismos? A nivel del alma ustedes podrían estar reforzando su debilidad en lugar de despertar su verdadero poder interior. Esto los afecta negativamente a ambos.

Ser un trabajador de la luz o un sanador espiritual significa que ustedes buscan conectarse con alguien de alma a alma. A nivel del alma todos los seres son iguales y ninguno está por delante de algún otro. Todos ustedes son chispas del ser divino que ustedes llaman Dios. A nivel humano podría parecer que una persona es más inteligente, evolucionada o sabia que otra persona. Sin embargo, si ustedes lo observan desde la perspectiva del alma esta clase de juicio se vuelve obsoleto. Todas las almas están viajando a través del universo infinito y pasan por varios ciclos de experiencia y desarrollo. Podría ser que ustedes estén ayudando a alguien que está sufriendo un severo desequilibrio emocional debido a circunstancias muy difíciles que ellos encontraron en sus vidas. En este momento ustedes pueden ser el que ofrece asistencia. Pero más tarde, una vez que el que sufre ha recuperado su fuerza, ellos pueden volverse su maestro y mostrarles una profundidad de sabiduría y compasión que los deje asombrados.

Para ofrecer sanación espiritual o ser un trabajador de la luz es importante recordar siempre que a nivel del alma son iguales a la otra persona. Es esencial que ustedes reconozcan vuestra propia calidad de humano y que realmente están en el mismo bote que la otra persona. Pueden estar sosteniendo un espacio de luz y compasión para alguien, pero eso no los hace a ustedes diferentes de ellos, en el sentido de “ser superior” o “estar por encima” de ellos. No se identifiquen con ser un trabajador de la luz. Si se sienten atraídos a ayudar a las personas a descubrir su verdadero poder interior, sigan vuestra pasión y hagan lo que aman hacer. El trabajo de luz puede tomar toda clase de forma; ciertamente que no está limitado al ofrecimiento de terapia. Generalmente, si ustedes hacen lo que realmente aman hacer verán que inspiran a otros a hacer lo mismo. Ser uno con la chispa de Dios que está en vuestro corazón naturalmente los conducirá al tipo de trabajo, o relación, o lugar donde vivir adecuado. Vivir desde el corazón es realmente muy simple. Se trata de conectarse con vuestro deseo del corazón, con vuestra verdadera alegría, y de atreverse a actuar de acuerdo a ello. Hacer esto los hará un trabajador de la luz y no necesariamente porque están “ayudando a otras personas”. Es porque ustedes están trayendo al mundo vuestra canción original del alma que inspirarán a otras personas a que también crean en ellos mismos y a que saquen a relucir lo mejor de ellos. La luz naturalmente irradia hacia afuera. Ustedes no tienen que enfocarse en la pregunta de cómo esparcir luz en el mundo. No traten de ser buenos y útiles. Traten de vivir de acuerdo a vuestra propia naturaleza original y divina, y el mundo será un mejor lugar debido a eso.

El Gobierno ayuda a la industria tabaquera para que no sufra la subida del IVA

FACUA denuncia que el Gobierno ha bajado los impuestos especiales del tabaco desde el 55% actual hasta el 53,1%, una reducción equivalente al incremento del IVA. La Asociación se pregunta cuáles son los intereses que han llevado al Gobierno a beneficiar a una industria nociva para la salud mientras carga a los ciudadanos con el copago farmacéutico y el medicamentazo o encarece 2 euros más la factura de la luz del usuario medio.

Pues se ve muy claro cuál es la respuesta a la pregunta de FACUA, el gobierno nos quiere enfermos. Y no creo que sea tanto por el hecho de que estemos enfermemos, si no por la prioridad de todo en este sistema: el dinero. La enfermedad genera dinero, porque te hacen creer que sólo te puedes curar con su medicina, su pastilla, cuando en realidad toda la curación está en ti. En tu estado físico, emocional y mental. Por eso les interesa fomentar el tabaco, y hacer pagar más por los medicamentos. Porque ellos, como ricos que son, se benefician económicamente de alguna manera con eso.
Noticia completa en: http://www.meneame.net/go.php?id=1665885

La economía cósmica

LA ECONOMÍA CÓSMICA

 La manera en que se organiza el universo para que todos los seres se relacionen entre sí, es a través de una gran “Ley Cósmica” que regula todo lo que recibimos en nuestra vida. Es la “justicia divina” que muchas religiones nombran, que hace que recibamos todo lo que nos merecemos.  Así como se entiende en el capitalismo que el mercado regula los precios y la producción, a nivel cósmico, existe una ley que regula todo lo que recibimos en nuestras vidas, más allá de los simples bienes materiales y el dinero. El tema es que, a su vez, lo que recibimos solo en concepto de bienes materiales y dinero (como parte de todo lo que recibimos en nuestra vida), no es una excepción a esta gran organización cósmica, pues todo obedece a una misma ley y todo tiene una causa, nada es por casualidad. Lo interesante es que, queramos o no, todos formamos parte de esa gran Economía Cósmica, nadie puede salir de ella, y por ignorancia de su funcionamiento caemos en una vida de carencias y sufrimientos totalmente evitables, aunque también, muy útiles para nuestro aprendizaje.

Ley cósmica:  Dar = Recibir

Es la ley que hace que todos obtengan lo que se merecen. Es la famosa frase: “uno cosecha lo que siembra”. Es por ello que muchas religiones aceptan la frase “no hagas a los demás lo que no te gustaría que te hicieran a ti”. Aquí descubrimos que la ley de la física de “acción y reacción” que descubrió Newton es totalmente cierta y que va más allá del campo de las fuerzas de la física..

Pero para quienes no lo entiendan de esa manera, y necesiten una teoría, podríamos estudiar la siguiente igualdad matemática: Dar = recibir. Esa es la gran Ley Cósmica. Cuando alguien “da”, en el universo se genera un vacío que debe ser rellenado, entonces debe “recibir”, y ese mecanismo opera independientemente de que nosotros lo conozcamos o queramos intervenir. Es más, opera a cada minuto y segundo de nuestras vidas. Cada día que despertamos podemos sonreir y decir: ¿qué será lo que tiene el universo preparado hoy para mí?

Lo que recibimos: nuestro “haber cósmico”

Los orientales lo suelen llamar “karma”, palabra que significa “acción”, y representa a todo lo que nos corresponde como resultado de nuestras “acciones”. En términos simples, es nuestro haber cósmico. Es decir, lo que recibimos constantemente día a día en nuestras vidas no es más que el resultado matemático de esa ley: “dar = recibir”.

A veces nos quejamos porque no nos gusta lo que recibimos de la vida. Estamos disconformes con el trato de otras personas hacia nosotros, con alguna enfermedad que nos ha tocado vivir, con alguna situación difícil que debemos afrontar, con el desempleo no deseado o el salario insuficiente que obtenemos por nuestro trabajo, con el escaso amor y comprensión que recibimos de otros, etc. Lo que sucede a fin de cuentas es que “ignoramos” que todo ello es el resultado de lo que “nosotros mismos hemos generado”. Somos responsables al 100% de lo que nos ocurre en la vida y esto, lejos de desanimarnos, es una gran noticia, pues con el conocimiento necesario y la intención apropiada podemos tomar las riendas de nuestra vida para dirigirla hacia dónde queramos.

Todas las cosas buenas y malas que nos pasan, el trato que recibimos de los demás, el amor que recibimos, los bienes materiales y comodidades, son todos resultado exclusivamente de lo que nosotros “dimos en el pasado” al universo. O de nuestras “acciones del pasado” como dicen los orientales en su concepción del karma.

Reflexión personal: Esta situación que rechazo, ¿ocurrió por casualidad? ¿Puedo encontrar su raíz en alguna acción mía del pasado? O bien, esta situación que me gusta, ¿ocurrió por casualidad? ¿o soy yo mismo el responsable de ella? Nosotros mismos podemos comprender la Ley Cósmica con el solo hecho e observar nuestro pasado y nuestro presente, solo debemos observar.

¿Qué es dar?

El “dar”, es el primer lado de la igualdad matemática. El “dar” es lo que los orientales llaman “acción”. Son todas las acciones que controlamos nosotros y “damos” al universo, dirigiéndolas a cualquiera de los seres que lo integran, incluso a nosotros mismos.

El “dar”, matemáticamente va agrandando nuestro haber cósmico. En la “contabilidad cósmica” que todo lo registra y nada se escapa, cada cosa que damos, se encuentra del lado del debe. De esa manera, también aumenta nuestro “haber cósmico”, que es lo que el universo tiene para darnos como resultado de nuestros pensamientos, palabras y acciones que damos. Podríamos decir que Fray Luca Paccioli descubrió en la contabilidad comercial y la partida doble algo que en verdad existe a nivel cósmico.

¿Cuáles son las formas en que damos al universo?

Los orientales, al concebir el karma, hablan de “acciones” que damos y que son de tres tipos (mentales, verbales y físicas). Podemos simplificar que cuando damos algo al universo (a una persona, a la naturaleza o a nosotros mismos) puede ser alguna de estas tres cosas:

·        Pensamientos

·        Palabras

·        Acciones

Todas tienen un resultado equivalente de retorno para nosotros. Pero como podemos apreciar, detrás de toda palabra y de toda acción, existe primero “un pensamiento”, y muy importante de destacar, “con una intención de quién lo crea”. Por tanto, otra manera de ver lo que damos es que, siempre damos “intenciones” y “pensamientos”. A veces materializados en palabras o acciones y a veces no materializados, quedando como simples pensamientos. Y lo que el universo realmente toma en cuenta es eso: “la intención del pensamiento” más que la “cáscara que vemos” que es la palabra y la acción.

Observemos nuestras últimas palabras y acciones del día: ¿de qué intenciones estuvieron impregnadas?, ¿qué resultados produjeron? Puedo hacer el siguiente experimento: hacer una “misma acción” pero con diferentes intenciones, como por ejemplo, darle un abrazo a alguien sintiendo (con la intención) que la queremos mucho, y luego, dar un abrazo a otra persona sintiendo que la despreciamos, pero deseamos que piense que la queremos… ¿qué conclusiones saco? Cuando probamos estos experimentos, nos volvemos verdaderos científicos de nosotros mismos, al igual que hacía uno de los mayores científicos de sí mismo que ha tenido la humanidad: el buda.

Un “dar invisible”, pero poderoso

Además, a veces podemos no dar algo visible o apreciable como son las palabras y las acciones, y sin embargo podemos estar dando algo más poderoso: pensamientos. Si simplemente damos “pensamientos amorosos”, esto constituye la forma más poderosa de dar que tenemos como seres humanos. Además es el embrión de toda futura “palabra o acción amorosa”.

Algunos ejemplos podrían ser: cuando vemos un niño pidiendo monedas en la calle y en vez de juzgarlo, solo lo miramos con amor y le “deseamos” lo mejor para su vida. O podemos hacer una “meditación”, visualizando que damos amor a algún ser humano (o a toda la humanidad) que lo necesita, o salud, o fuerza para que resuelva su difícil situación, o bien enviamos luz y amor al planeta entero. Otros lo podemos hacer desde “la oración”, no importa la religión o la creencia, solo importa los pensamientos amorosos que damos al universo. Podemos tener diferentes religiones o no tener ninguna, ser ateos o agnósticos, creer en muchas o pocas cosas, pero hay algo que ningún ser humano desconoce: ¡¡¡el poder del amor!!!

Y todo ello es un “dar extremadamente poderoso” que el universo retribuye de manera muy generosa. Pero no tenemos que pensar en la retribución para no teñir nuestra intención con algo menos elevado, sino solo disfrutar el dar pues lo demás ocurre solo.

El verdadero dar: “el dar virtuoso”

¿Cómo me doy cuenta que estoy dando de manera virtuosa? Pues muy simple. El dar de esta manera, nos hace felices, nos da alegría. Es como pensar: que alegría siento al ver que pude dar esto que está a mi alcance para este ser que lo recibe y que para él es tan importante. ¡Qué alegría me produce su alegría.

Por el contrario, si no somos felices al dar, es un síntoma de que estamos con miedos y enfocados en el recibir. Nos damos cuenta de esto cuando nos hacemos la pregunta: ¿Qué sentí al dar? Y quizás la respuesta puede ser: sentí que la persona fue ingrata, no me dio ni las gracias (esperé la gratitud), o no me pagó lo suficiente; en fin, que “no recibí lo que yo esperaba”. Y si esperaba “recibir”, entonces mi foco de atención no estaba en el dar, sino en el recibir. Solo iba a ser feliz dando si además recibía aquello que esperaba, por tanto, no disfruté del acto de dar.

Y para saber si tuve un acto de dar virtuoso, puedo preguntarme luego de cada acción, palabra o pensamiento que di: ¿qué me hizo sentir? ¿me sentí feliz al hacerlo? ¿disfruté del acto? ¿sentí que no necesité nada a cambio? ¿que sólo la felicidad de ese acto fue justificativo de hacerlo? Si la respuesta es sí, ¡¡¡felicidades!!! Has hecho un acto de dar de manera virtuosa. Fue un dar que has disfrutado de manera desinteresada y por tanto fue un acto de amor. ¡Has aumentado enormemente tu haber cósmico! Pero lo más importante, es que ¡¡¡has sido feliz!!! al dar. Doble alegría: feliz en el presente y feliz en el futuro (que te depara como resultado de ese dar virtuoso).

Cuando descubrimos que somos felices al dar, en ese instante empieza a cambiar nuestra vida. Es más, quizás hayas estado en el “círculo vicioso del dar” que generalmente funciona de manera más miedosa, más mezquina, esperando siempre algo a cambio, pero cuando experimentas una primera acción desinteresada de dar, de dar virtuoso, puedes emocionarte, sentir algo fuerte en el corazón y hasta llorar por haber descubierto esta nueva forma de dar.

En la India es bastante común ver esto y ellos lo ven de la siguiente manera: “nuestra vida es un servicio para los demás”. Y podríamos pensar en nuestros términos: “nuestra vida es un constante dar al universo”. Aunque no queramos, aunque nos propusiéramos no dar nada a nadie, invito a la reflexión personal: ¿alguien puede estar en estado de “no hacer, no hablar y no pensar”? o sea, ¿en estado de “no dar nada al universo”?

Autor: Martín Traverso (Argentina)