Un día y la vida

El yo un día se dio cuenta de que no existía. Y de que no había existido nunca. Entonces solo quedé. Nadie más existió. No puede existir nadie si no existe el yo. Ya que todos son el yo. Cuando desaparece el yo, desaparece todo, todo lo que no existió, y sólo queda la vida. Un día y la vida.

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Gracias Valeria

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Integridad

Int: Hay un Yogi que dice que para la realización no es necesario el óctuple Yoga; que basta únicamente con el poder de la voluntad. Es suficiente concentrarse sobre la meta con plena confianza en el poder de la voluntad pura para obtener sin esfuerzo y rápidamente lo que a otros les lleva décadas lograr.

Mah: ¡Concentración, plena confianza, pura voluntad! Con tales recursos no hay que sorprender- se de que uno tenga éxito en poco tiempo. Este Yoga de la voluntad es idóneo para el buscador maduro, que se ha deshecho de todos los deseos excepto uno. Después de todo, ¿qué es la voluntad sino la firmeza del corazón y de la mente? Dada una firmeza semejante todo puede lograrse.

Int: Siento que el Yogi no quería significar mera firmeza de propósito, con el resultado de una búsqueda incesante y aplicación. Quiere decir que con la voluntad fijada sobre la meta no se necesita ninguna búsqueda ni aplicación. El mero hecho de anhelar, atrae a su objeto.

Mah: Sea cual fuere el nombre que usted le dé: voluntad, o propósito firme, o concentración de un sólo punto, usted vuelve de nuevo al fervor, a la sinceridad, a la honestidad. Cuando usted es presa de un fervor verdadero, usted dobla cada incidente, cada segundo de su vida a su propósito. Usted no gasta tiempo ni energía en otras cosas. Usted está totalmente dedicado, llámelo usted voluntad, o amor, o simplemente honestidad. Nosotros somos seres complejos, en guerra adentro y afuera. Nos contradecimos a nosotros mismos a cada instante, deshaciendo hoy el trabajo de ayer. No debe ser sorpresa el que no avancemos. Un poco de integridad haría una gran diferencia.

Extracto del libro de conversaciones con Sri Nisargadatta Maharaj titulado “Yo soy eso”.
Libro completo para descarga y visualización

La pobreza

Un padre de México DF, queriendo darle una lección a su hijo, le llevo a pasar un tiempo con las comunidades indígenas de zonas aisladas. Al dejarlo le dijo que esa iba a ser una algo que siempre agradecería, porque iba a aprender que es realmente la pobreza.

Volviendo a la ciudad el padre le pregunto al hijo: ¿que te pareció la experiencia?¿que aprendiste?

El hijo contestó:
Que nosotros tenemos un perro … y ellos tienen cuatro.
Nosotros tenemos una piscina con agua estancada que llega a la mitad del jardín … y ellos tienen un río sin fin, de agua cristalina.
Nosotros compramos linternas hechas en China para alumbrar nuestro jardín … y ellos se alumbran con las estrellas y la luna.
Nuestro patio llega hasta la cerca … y el de ellos hasta el horizonte.
Nosotros cocinamos con estufa eléctrica … y ellos todo lo que comen tienen ese glorioso sabor a fogón de leña.
Para protegernos nosotros vivimos rodeados por un muro con alarmas … y ellos viven con sus puertas abiertas protegidos por la amistad de sus vecinos.
Nosotros vivimos conectados al teléfono, la televisión, internet…y ellos viven conectados a la vida, el cielo, el sol, el agua, el verde del monte, a los animales, sus siembras y su familia.

El padre quedó impactado por las palabras de su hijo.

El pequeño siguió: Gracias papá, por haberme enseñado lo pobres que somos.

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