TransHumano

:: TransHumano :: Percepción esférica – Soledad Davies (junio 2015)

Somos parte del movimiento de reunión y expansión propagándose en ondas infinitamente. La materia que experimentamos, el cuerpo, es parte de la trama inteligente que da sustancia para la creación de todo lo que conocemos.

Existían las galaxias antes de ser descubiertas? O es que la conciencia que se manifiesta a través de nuestra percepción colectiva va creando más materia al mismo tiempo que el espacio se expande. Y al mismo tiempo que se expande, se contrae hacia un centro. Cada segundo es nuevo, lo nuevo es lo único que existe.

Pero nuestra realidad psicológica aún parece andar con otra lógica de funcionamiento.

Al despertar a los mecanismos del pensamientos y a cómo configuran la materia empezamos a disponernos concientemente a la energía cósmica y de esta manera entretejernos a la geometría universal giratoria de manera no destructiva. La red de microtúbulos en la célula y las constelaciones de las estrellas es una misma organización. El cielo entero en la configuración de las células. La paradoja de cómo un cuerpo habita lo infinito. Es posible que la materia del cuerpo se abra a un psiquismo transcorporal.

Cuando la contracción y la expansión se sienten al mismo tiempo y sucede que lo finito y lo infinito se fusionan. La parte y la totalidad del espacio se sienten al mismo tiempo. Si los pensamientos configuran la realidad de la materia, en el momento que el pensamiento se silencia, estoy permitiendo que otra dimensión/dirección de sonidos (que no es el nivel de la palabra) reconfigure la realidad y la materia. El ir habitando un cuerpo siente diferente a medida que la materia se transforma.

Aquello que es más veloz que la velocidad de la luz: la quietud.

Escuchar con todo el cuerpo despertando la mente de las células. Como conciencia materializada, puede la materia volverse fluída? La mente de las células despierta cuando la escucha es con todo el cuerpo, esféricamente, las células se abren al espacio, no hay alguien que escuche a través de los oídos de una cabeza que controla y ordena la circulación de la energía por el cuerpo. Sentir la vibración de la materia que somos, habitar un cuerpo con las dimensiones del universo; sintiendo al mismo tiempo los bordes energéticos de un cuerpo particular; vamos despertando a la ilusión de la identidad y a nuestra percepción física, empezando a darnos cuenta, en principio, de que casi no sentimos en absoluto, al menos no de manera conciente.

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El parásito de la mente – Sabiduría Tolteca

Cuando naciste, tu mente era completamente inocente.

La voz del conocimiento que reside en tu mente controla el sueño de tu vida. Los toltecas la denominan el Parásito; la Biblia la llama el diablo. Es un ser vivo que existe en tu sistema de creencias y se alimenta de tu fe, de tu propósito, de tu felicidad. Lo más triste es que te crees que ese conocimiento eres tú; crees que esa imagen eres tú. El programa, o el Parásito, es quien realmente está viviendo tu vida, no tú. Pero este programa no estaba ahí cuando naciste.

Don Miguel Ruíz

Para los toltecas, la libertad personal consiste en ser quienes realmente somos, sin embargo no somos libres porque alguien nos impide serlo: nosotros mismos.

A lo largo de nuestra vida nos creamos una serie de acuerdos personales con nosotros mismos y estos acuerdos nos impiden ser tal y como somos. Es un proceso aprendido, pues conforme nos convertimos en adultos introducimos la responsabilidad para complacer a los demás (El Juez), cambiamos a partir de las cosas tristes que nos suceden (La Víctima) y construimos un sistema de creencias que nos impide ser quien somos.

Los Nahuales toltecas, consideran que estos tres elementos son un parásito que invade la mente humana, que dirige nuestra vida y que nos impide ser libres. Este parásito controla nuestra mente y nuestro cerebro y se alimenta de las emociones negativas que produce el miedo.

¿Qué podemos hacer con este parásito? Sólo tenemos dos opciones: rendirnos a él y seguir viviendo como siempre los hemos hecho, o atacarlo para librarnos de él actuando como un guerrero.

Podemos librarnos del parásito atacándolo si atacamos nuestros miedos, o si dejamos de alimentarlo y controlamos las emociones que surgen del miedo, pero también si cambiamos los acuerdos que hacemos con nosotros mismos, nuestro sistema de creencias. Para ello los toltecas sugieren que aprendamos a valorar la vida reflexionando sobre la muerte. Cuando percibimos que la muerte nos puede arrebatar todo lo que nos da la vida es cuando aprendemos a estar vivos.

Ruiz propone que celebremos cuatro acuerdos con nosotros mismos para librarnos del parásito: el primero es ser impecables con nuestras palabras, pues con ellas nos podemos dañar a nosotros mismos y a los demás. A continuación, no tomarnos nada personalmente para evitar llevarnos a nuestro ser todas las ofensas o agravios que recibimos. No hacer suposiciones, pues así nos aseguramos no cometer errores ni ser injustos. Y finalmente, hacer siempre lo mejor, dar más de lo que se nos pide y así recibiremos más de lo que esperamos.

Si la libertad es ser quienes realmente somos, sólamente cuando somos niños podemos disfrutar de ellas. Conforme nos hacemos adultos aparece el parásito que invade nuestra mente con El Juez, con La Víctima y con nuestras Creencias Limitadoras. Nosotros decidimos si nos rendimos o si luchamos contra ellos actuando como un guerrero.

Ser un tolteca es una forma de vivir en la cual no existen los líderes ni los seguidores,tú tienes y vives tu propia verdad.

Un tolteca se vuelve sabio, se vuelve salvaje y se vuelve libre de nuevo…

Existen tres maestrías que llevan a la gente a convertirse en toltecas:
1- Maestría de la Consciencia: ser conscientes de quiénes somos realmente,con todas nuestras posibilidades.
2- Maestría de la Transformación: cómo cambiar, cómo liberarnos de la domesticación.
3- Maestría del Intento: desde el punto de vista tolteca, el Intento es esa parte de la vida que hace que la transformación de la energía sea posible; es el ser viviente que envuelve toda energía, o lo que llamamos «Dios», es la vida misma; es el amor incondicional. La Maestría del Intento es, por tanto, la Maestría del Amor.

Por este motivo, quienes siguen las tradiciones chamánicas de América, desde Canadá hasta Argentina, se llaman a sí mismos guerreros, porque están en guerra contra el parásito de la mente. Esto es lo que significa en verdad ser un guerrero.