Piropos: ¿amor o violencia?

Una joven ha decidido realizar un experimento en Nueva York a fin de descubrir cómo se comportan los hombres en las calles neoyorquinas con las mujeres. Para ello, filmó 10 horas de paseo por Manhattan y aquí muestra un resumen de lo que sucedió.


Fuente: Street HarassmentVideo

¿Y que pasa si sucede al revés? ¿Que pasa cuando las mujeres se deciden a piropear a los hombres? En la Comisión de Género del grupo de “Democracia Real Ya! Buenos Aires” decidieron hacer una acción en la calle para probarlo. Y también lo grabaron en video.

Mujer indígena

En el día internacional de los pueblos indígenas (que es el día de todxs), desde reflexionesporadica dedicamos la entrada de hoy a la mujer indígena, a la mujer conectada a la tierra, a la madre tierra.mujer indígena

Soy mujer indígena, hija de la Madre Tierra y del Padre Sol.

Pertenezco a una raza con una cultura milenaria que hoy conservo como un tesoro. Convivo con lo que me rodea, con la lluvia, el viento, la montaña, el cielo…

Soy feliz en este paisaje.

Tengo tiempo para contar las estrellas.
Tiempo para poner mis sueños al día.
Para danzar con los pájaros sintiendo el aire fresco del amanecer y hablar en silencio con los animales, con las plantas, con los Espíritus.

Sé sembrar con la Luna los frutos del alimento.
Teñir la lana para hacer el tejido.
Hacer medicina como me enseñó mi abuela.
Cantar al nuevo día.

Sé amansar sencillamente, con fidelidad y con ternura

Soy mujer indígena

Mujer, como la Madre Tierra, fértil, callada, protectora y fuerte

Sé cuando mi mundo está en peligro.
Y sé cuándo las cosas son buenas o no.

No entiendo de muchas cosas:

A la gente del gobierno que vienen con muchas promesas, palabras de aire, cuando hay elecciones, y después nada. A los que vienen a querer cambiar mi mundo, mis vestidos, mi espiritualidad. A los que nos roban. A los que experimentan con nuestros hijos o les sacan sus órganos para los winkas ricos. A los que mienten. A los que nos sacan de las tierras. A los que nos explotan. A los que intercambian arte y tejidos por comida o alcohol y me pagan una miseria por el trabajo de meses.

No entiendo a los que se hacen mis amigos para sacarme conocimientos. A los que vienen con grandes máquinas para talar el bosque; a los que agujerean la tierra para sacarle su sangre. A los que esconden en la comunidad basura en bidones para contaminarnos. A los que nos ponen vacunas. A los que experimentan con nuestra sangre. A los que tienen buena fe y creen que vienen a ayudarnos a integrarnos poniéndonos cables de luz y trayendo la “caja boba” para confundirnos. A los que nos ponen zapatos. A los que quieren cambiarnos nuestras costumbres ancestrales. A los que nos miran como un bicho raro y nos sacan fotos. A los que quieren que bailemos por dinero.

No entiendo a los que vienen con muchas palabras bonitas a hacer iglesias en nuestros lugares sagrados. A los que intentan esclavizarnos con dependencias ajenas a nuestras culturas. A los que entran armados en nuestras tierras para echarnos. A los extranjeros que vienen de guerrilla a enfrentarnos con los militares y luego se van protegidos a sus lejanas tierras… A veces las cosas se ponen peor para nuestra gente, nos apresan, nos matan…Tampoco entiendo a los que nos desprecian, a los que nos ignoran, a los que no les importo nada y nos roban todo, hasta la dignidad.

Soy mujer indígena y sé lo que quiero; cambiar las cosas; esas cosas que duelen dentro y se van agrandando, como la impotencia, el desamparo, la destrucción, las palabras incumplidas, el desamor y ese sentimiento de estar siendo violada constantemente.

Quiero gritar: – ¡Déjenme en paz!… Quiero seguir viviendo así simplemente, con la tierra y mi gente, la que ríe, la que crea, la que vibra la vida así como es, sin alterar las cosas, la que comparte, la que acaricia, la que no tiene prisa y ama sin esperar nada; la que no se aburre.

Quiero que nos respeten.
Soy mujer de la tierra, fuerte como el árbol que resiste al viento; como el junco en la corriente;

Firme como la montaña más alta;
Frágil como el colibrí;
Dulce como los atardeceres.

Soy mujer indígena, Hija Mayor de la Tierra y el Sol, desde siempre y para siempre.

La pestaña del lobo

 
Picasso
 

No salgas al bosque, no salgas – dijeron ellos.
– ¿Por qué no? ¿Por qué no tengo que salir al bosque esta noche? – preguntó ella.
– En el bosque habita un enorme lobo que se come a las personas como tú. No salgas al bosque, no salgas por lo que más quieras.

Pero, naturalmente, ella salió al bosque, y como era de esperar, se encontró con el Lobo, tal como ellos le habían advertido.
– ¿lo ves? ya te lo decíamos – graznaron.
– Eso es mi vida, no un cuento de hadas, zopencos -replicó ella-. Tengo que ir al bosque y encontrarme con el lobo; de lo contrario, mi vida jamás podrá empezar.

Pero el lobo que ella encontró había caído en una trampa, se le había quedado la pata prendida en un cepo.
– ¡Socorro, auxilio! ¡Ay, ay, ay! -gritaba el lobo-. ¡Socoro, ayúdame y te daré la jusa recompensa!- añadió.
Porque eso es lo que hacen los lobos en los cuentos de esta clase.
– ¿Y cómo sé yo que no me vas a hacer daño? -le preguntó ella., pues su misión era hacer preguntas-. ¿Cómo sé yo que no me matarás y me dejarás reducida a los puros huesos?
– Mala pregunta -dijo el lobo-. Tendrás que confiar en mi palabra.
Y el lobo reanudó sus aullidos y lamentos
¡Ay! ¡Ay! ¡Ay!
Sólo hay una pregunta
que merece la pena hacer, hermosa doncella,
¿dónde está
el
almaaaaaa?
– Oh, lobo, voy a correr el riesgo. ¡Vamos allá!
Abrió la trampa, el lobo sacó la paa y ella se la envolvió con hierbas medicinales y plantas.
– Oh, gracias, dulce doncella, mil gracias -dijo el lobo, lanzando un suspiro.
Pero, como había leído demasiados cuentos que no debía, ella exclamó:
– Bueno, ahora ya puedes matarme, anda, terminemos de una vez.
Pero no fue eso lo que ocurrió. En su lugar, el lobo alargó la pata y se la apoyó en el brazo.
– Soy un lobo de otro tiempo y lugar – dijo. Y, arrancándose una pestaña del ojo, se la entregó diciendo: Úsala y procura ser sabia. De ahora en adelane sabrás quién es bueno y quién no lo es tanto. Mira a través de mi ojo y lo verás todo con claridad. 
Por dejarme vivir,
te ofrezco vivir
como jamás en tu vida has vivido.
Recuerda que sólo hay una pregunta
que merece la pena hacer, hermosa doncella,
¿dóooooonde está
el
almaaaaaaa?
Y así la doncella regresó a la aldea, alegrándose de estar vivia.
Y esta vez cuando ellos le dijeron, “Quédate aquí y cásate conmigo” o “Haz lo que te digo”, o “Di lo que yo quiero que digas, pero que todo quede tan en secreto como el día en que viniste”,
la doncella tomó la pestaña del lobo miró a través de ella y vio sus motivos tal como jamás los había visto.
Y la vez en que el carnicero pesó la carne ella miró a través de la pestaña del lobo y vio que pesaba también su pulgar.
Y miró al pretendienteque le decía “Soy el que te conviene”, y vio que no le convenía para nada.
Y de esta manera y muchas más se salvó no de todas pero sí de muchas desgracias.
Pero, además con esta nueva visión, no sólo vio al astuto y al cruel sino que el corazón se le hizo inmensamente grande, pues miraba a las personas y las volvía a calibrar gracias al don que le había otorgado el lobo al que ella había salvado.
Y vio a los que eran verdaderamente buenos y se acercó a ellos,
encontró a su compañero y permaneció a su lado todos los días de su vida,
percibió a los valerosos y se acercó a ellos,
captó a los fieles y se unió a ellos,
vio perplejidad por debajo de la cólera y se apresuró a disiparla,
vio amor en los ojos de los tímidos y se incilinó hacia ellos,
vio sufrimiento en los callados  y cortejó su risa,
vio necesidad en el hombre sin palabras y le habló,
vio fe en lo más hondo de la mujer que afirmaba no tenerla y se la volvió a encender con la suya.
Vio todas las cosas
con la pestaña del lobo,
todas las cosas verdaderas
y todas las cosas falsas,
todas las cosas que iban contra la vida
y todas las cosas que iban a favor de la vida,
todas las cosas que sólo podían verse
a través de los ojos de aquel
que pesa el corazón con el corazón,
y no sólo con la mente.
Así descubrió que era cierto lo que dicen, que el lobo es la más sabia de las criaturas. Si prestas atención, el lobo cuando aúlla hace siempre la pregunta más importante, no dónde está el alimento más próximo, la pelea más próxima o la danza más próxima,
sino la pregunta más importante
para ver dentro y detrás,
para sopesar el valor de todo lo que vive,
¿dóoooonde
estáaaaaaa el
almaaaaaaaa?
Sal al bosque, sal enseguida. Si no sales al bosque, 
jamás ocurrirá nada y tu vida no empezará jamás.
Sal al bosque,
Sal enseguida.
Sal al bosque,
Sal enseguida.
Clarissa Pinkola Estés