El gran teatro

Todo sucede siempre en el mismo escenario. Todas las historias son representadas en el mismo teatro. Por mucho que cambie la escenografía, sigue siendo el mismo teatro. Aunque sea una historia en la ciudad o en el campo, en una montaña o en un barco, en una habitación o dentro de la mente de uno de los personajes, siempre sigue síendo el mismo teatro.

Y en ese teatro todos son actores. Y también son espectadores. De a rato cambian los roles. Con cada nueva obra cambian los papeles y son personas diferentes. Pero siempre los mismos actores, haciendo todos los papeles en el mismo teatro. La única diferencia es quien cree ser el personaje y quien sabe que es el actor.

Nuestra misión, aquella única tarea que puede llegar a considerarse verdadera, es recordar. Recordar que eres el actor y no el personaje. Que eres el espectador y no la historia. Que eres el teatro y no la obra. Que eres donde sucede la experiencia y no las experiencias que se suceden. Que eres el espacio donde aparece la materia. El silencio donde se crea la escucha. La permanencia que observa lo impermanente.

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¿Qué es en verdad la meditación?

Hoy en día la meditación se ha expandido por todo el mundo. Hasta hace unas décadas el concepto de meditación no era conocido mas que por algunas personas que se interesaban por culturas orientales o por técnicas para la conciencia. Antes de eso ni siquiera existía como concepto en la sociedad occidental, meditar era una palabra usada como sinónimo de reflexionar profundamente sobre un tema: “Estoy meditando que decisión tomar con respecto a la situación con mi trabajo”. Hoy ese significado de la palabra meditación todavía continúa vigente, mas cada vez se la usa con el significado de una práctica de conciencia, para muchos relacionada con el Yoga o con el sentarse con las piernas cruzadas a hacer algún tipo de ejercicio. Y de nuevo ese significado está cambiando por algo mucho más profundo.

Existen innumerables tipos de meditaciones a las que podemos acceder fácilmente ya sea a través de Internet o de grupos o profesores: meditaciones para tranquilizar la mente, para sanar el corazón, para esto o lo otro, meditaciones guiadas, regresiones, meditaciones para atraer la abundancia, meditación para sanar memorias de dolor del pasado, meditaciones tradicionales de varias culturas como el Vipassana o el Zazen, la meditaciones activas, como la de Osho que incluye movimientos y música, meditaciones de limpieza energética y de los chakras como la Meditación de las Rosas, meditaciones con cuencos o sonidos sanadores, meditaciones de recitación de Mantras u Oraciones, meditaciones de repetición con las cuentas de un rosario o un mala, retiros de meditación… y así hasta no acabar. ¿Qué meditación elegir? ¿Y como tantas prácticas tan diferentes pueden ser todas meditación? ¿Qué es la meditación?

“Descubre huecos en el torrente de tus pensamientos. Sin estos huecos tus pensamientos se vuelven repetitivos, desprovistos de toda chispa creativa. No te preocupes por la duración de esos vacíos, basta con unos segundos. Es más importante la frecuencia que su duración. Detén tus actividades cotidianas y observa tu respiración. Especialmente ese punto muerto entre la exhalación y la inhalación. Hazlo a menudo a lo largo del día durante un año y observarás el poder transformador de esta práctica. Además es gratis y no tienes que asistir a ningún curso. La conciencia de la respiración, como forma de meditación, es algo tan aparentemente insignificante, tan sencillo, que seguramente te proporcionará la mejor felicidad. Con la práctica, descubrirás un estado de sensación placentera al que podrás acceder cuando quieras. Tu cuerpo ya tiene el mensaje, y la calma aparecerá con rapidez. Podrás experimentar con diferentes meditaciones, pero la búsqueda siempre será la misma: esos espacios o silencios entre el fluir constante de nuestros pensamientos”.

Eckhart Tolle, en su libro “Un nuevo mundo Ahora”

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Disolver el cuerpo del dolor

Mientras sea incapaz de acceder al poder del Ahora, cualquier dolor emocional que usted experimente dejará un residuo de sufrimiento que permanecerá en usted. Se funde con el dolor del pasado, que ya estaba allá, y se aloja en su mente y en su cuerpo. Esto, por supuesto, incluye el dolor que sufrió cuando niño, causado por la inconsciencia del mundo en el que nació.

Este dolor acumulado es un campo de energía negativa que ocupa su cuerpo y su mente. Si usted lo considera como una entidad invisible con derecho propio, está bastante cerca de la verdad. Es el cuerpo del dolor emocional. Tiene dos formas de ser: latente y activo. Un cuerpo del dolor puede estar latente el noventa por ciento del tiempo; en una persona profundamente infeliz, sin embargo, puede estar activo hasta el cien por ciento del tiempo. Algunas personas viven casi completamente a través de su cuerpo del dolor, mientras otras pueden experimentarlo solamente en ciertas situaciones, tales como las relaciones íntimas o situaciones ligadas a pérdidas o abandono en el pasado, heridas físicas o emocionales y así sucesivamente. Cualquier cosa puede dispararlo, especialmente si resuena con un patrón de dolor de su pasado: Cuando está listo para despertar de su etapa latente, incluso un pensamiento o un comentario inocente hecho por alguien cercano a usted puede activarlo.

Algunos cuerpos del dolor son molestos, pero relativamente inofensivos, como un niño que no deja de lloriquear, por ejemplo. Otros son monstruos malignos y destructivos, verdaderos demonios. Algunos son violentos físicamente; muchos más lo son emocionalmente. Algunos atacan a las personas que están cerca de usted, otros a usted, que es quien los aloja. Los pensamientos y sentimientos que usted tiene sobre su vida se vuelven entonces profundamente negativos y autodestructivos. Las enfermedades y los accidentes se producen a menudo por eso. Algunos cuerpos del dolor llevan al suicidio a quienes los albergan.

Cuando usted pensaba que conocía a una persona y de repente se enfrenta por primera vez a esa criatura ajena y desagradable, recibe toda una conmoción. Sin embargo es más importante observarla en usted mismo que en otro. Esté atento a cualquier signo de infelicidad en cualquier forma, puede ser el cuerpo del dolor que despierta. Puede tomar la forma de irritación, impaciencia, humor sombrío, un deseo de hacer daño, ira, cólera, depresión, la necesidad de drama en su relación amorosa y así sucesivamente. Atrápelo en el momento en que despierta de su estado latente.
El cuerpo del dolor quiere sobrevivir, simplemente como cualquier otra entidad existente, y sólo puede hacerlo si logra que usted inconscientemente se identifique con él. Entonces puede levantarse, dominarlo a usted, “volverse usted”, vivir a través de usted. Necesita obtener su “alimento” a través de usted. Se alimentará de cualquier experiencia que resuene con su propio tipo de energía, cualquier cosa que cree más dolor en alguna forma: rabia, destructividad, odio, tristeza, drama emocional, violencia e incluso enfermedad. Así pues, el cuerpo del dolor, cuando lo ha dominado, crea una situación en su vida que refleja su propia frecuencia de energía para alimentarse de ella. El dolor sólo puede alimentarse de dolor. No puede alimentarse de alegría, ya que la encuentra indigestible.

Una vez que el cuerpo del dolor lo ha dominado, usted quiere más dolor. Se vuelve una víctima o un victimario. Usted quiere infligir dolor, o sufrirlo, o las dos cosas. De hecho no hay mucha diferencia entre ellas. Usted no es consciente de esto, por supuesto, y afirmará vehementemente que no quiere sufrir. Pero observe detenidamente y descubrirá que su pensamiento y su conducta están diseñados para conservar el dolor, en usted mismo y en los demás. Si usted fuera verdaderamente consciente de ello, el patrón se disolvería, porque querer más dolor es demencia y nadie está demente conscientemente.

El cuerpo del dolor, que es la sombra oscura que proyecta el ego, tiene miedo en realidad de la luz de su conciencia. Tiene miedo de que lo descubran. Su supervivencia depende de la identificación inconsciente que usted tiene con él, así como de su miedo inconsciente a enfrentar el dolor que vive en usted. Pero si usted no lo enfrenta, si no trae la luz de su conciencia al dolor, se verá obligado a volverlo a vivir una y otra vez. El cuerpo del dolor puede parecerle un monstruo peligroso que no soporta mirar, pero le aseguro que es un fantasma sin sustancia que no puede prevalecer contra el poder de su presencia.

Algunas enseñanzas espirituales afirman que todo el sufrimiento es en últimas una ilusión, y es verdad. La cuestión es: ¿Es verdad esto para usted? Una mera creencia no lo hace verdad. ¿Quiere experimentar dolor por el resto de su vida y continuar diciendo que es una ilusión? ¿Lo libera esto de él? De lo que se trata aquí es de cómo puede usted realizar esta verdad, es decir, hacerla real en su propia experiencia.

Así pues, el cuerpo del dolor no quiere que usted lo observe directamente y lo vea como es. En el momento en que lo observa, en que siente su campo de energía en usted y dirige su atención hacia él, la identificación se rompe. Ha aparecido una dimensión de conciencia más alta. La llamo presencia. Ahora usted es testigo u observador del cuerpo del dolor. Esto significa que no puede usarlo ya aparentando ser usted, y ya no puede reaprovisionarse a través de usted. Usted ha encontrado su fuerza interior. Ha accedido al poder del Ahora.

Eckhart Tolle
Visto en http://larutadelailuminacion.blogspot.com.ar/2011/06/disolver-el-cuerpo-emocional-del-dolor.html