Cuando muera seré el sol

El día que muera no desapareceré.
El día después de que haya muerto me seguirás encontrando.
Aquí estaré.

En cada persona que conozcas estaré, a través de ti en todos viviré.
En cada silencio que compartas estaré, escuchando.
En cada mirada que compartas estaré, viendo.

Cuando muera seré el sol, y te acariciaré.
Me disolveré y me uniré con todo.
Seré cada partícula existente y aquello que les da existencia.
Cuando muera siempre estaré, hasta incluso ahora.

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La felicidad eterna

Sin la intromisión de la mente personal, se observa que la vida se desarrolla en una forma natural y armoniosa. No pierdas el tiempo simplemente deseando que las cosas mejoren. Todo el mundo lo hace y por eso nadie es realmente feliz. Nos perdemos la verdadera vida. De hecho, la felicidad surge cuando dejas de perseguir algo que no sea tu propia naturaleza pura. Y esta felicidad se queda contigo.

La tendencia universal en los seres humanos es buscar la felicidad duradera en el campo de nombres y formas, un campo transitorio. Esto es realmente una forma de evasión, una distracción de lo que es eternamente presente y siempre perfecto dentro de nosotros, nuestra naturaleza divina y Ser.
Ignorar la verdad es la principal causa de la miseria.

Evita las expectativas y sobre todo sé consciente de la tendencia de esperar lo “siguiente” como una promesa de felicidad: la siguiente buena sensación, la siguiente aventura o invitación de la mente; en una palabra, la siguiente experiencia que, en realidad, hace todo lo contrario: hala tu atención de la presencia pura, el asiento del gozo.

Nadie ha experimentado alguna vez “el futuro”. Reflexiona.
Todo es imaginación.
¿Cómo transformar estas tendencias?
Simplemente, comienza a prestar atención al natural estado libre de pensamientos, el sentido puro de la existencia, el sentimiento “Yo soy” que está naturalmente presente en ti. Levanta la atención de la mente, el tráfico, y déjala reposar en la conciencia impersonal. Sigue haciendo esto cada vez que la atención se dirige hacia los objetos de los sentidos o el auto-interés obsesivo.

La auto-atención es el comienzo del verdadero auto-descubrimiento.
Devuelve el tiempo de atención y de nuevo a su fuente, el Ser Uno. Adáptate a permanecer en tu estado natural y neutral del ser, que es un estado de vacío.
No tengas miedo de esto, de hecho adáptate cada vez más a estar vacío. Este vacío y el gozo son sinónimos. Son uno. Esto es realmente lo que se quiere decir el dicho “disfrutar de uno mismo”. Es un estado de satisfacción, sabiduría, amor y felicidad imperecedera.

~ Mooji
25 de marzo de 2014

11:11, el mensaje del 11

EL 11:11 Y LAS 22 DIMENSIONES

El 11 corresponde a la Evolución Universal… 11 dimensiones de geometría y 11 dimensiones de esencia.

Desde la 1ª dimensión, que es el reconocer que tenemos que volver a la Totalidad, hasta la 11ª dimensión es donde existe geometría, y por tanto existen los caminos, los propósitos, se sabe hasta dónde ir, tenemos forma… A partir de la 11ª dimensión empiezan los registros de información general, y por lo tanto deja de haber formas y empieza a haber esencia, información… Entonces son 11 y 11, los portales; con uno tenemos que experimentar las formas; con otro, la esencia de las formas. Cada vez que vemos el 11:11 es porque se nos está recordando que tenemos que volver a unir esa Totalidad, que tenemos que volver a unir la geometría con la divinidad. Ese número tiene que ver con un anuncio a nuestro Ser para que recuerde lo que estamos haciendo… 11:11, acuérdate, aquí y allá… seguir conectados.

1: Unidad. Tenemos que retornar a la Unidad, la inercia principal.

11: Que es el 2, la proyección de esa Unidad, la sombra. Tenemos que recordar el canal entre todas las dimensiones que nos trajo hasta acá y nuestra dualidad masculino y femenino integrada, que es el Merkabah, el vehículo que nos trajo hasta acá.

111: La Trinidad, la unión del padre, madre e hijo… la Co-creación Divina. Tenemos que recordar la esencia de nuestra Trinidad Sagrada.

1111: Los Pilares de la Tierra, construir sobre la Materia… el Plan Divino debe anclar en la Materia.

Son los números básicos que nos recuerdan lo que hemos venido a hacer.

MATÍAS DE STÉFANO